
Las motos: he aquí la nueva moda urbana de la República Oriental del Uruguay. Los uruguayos se lucen en sus motocicletas, así como los argentinos se lucen en sus Ford Rangers. El birrodado motorizado es el mejor amigo del uruguayo. Sirve para trabajar, pasear, llevar a los chicos al colegio, hacer las compras o levantarse a alguna chica.
A la salida del súper, en las plazas y los estacionamientos céntricos he visto miles de modelos de motos: utilitarias, con canasto, sin canasto, gigantes como las Harley Davidson o antiguas como la motoneta de mi abuelo. Y no necesitan de las estructuras semicilíndricas de hierro que se usan para estacionar las bicis. Cualquier espacio mínimo sobre la vereda, como para apoyar la pata de la moto está bien o, en su defecto, un muro contra el que recostarla. ¡Si hasta le han agregado un pequeño motor a las bicis, para sustituir el pedaleo!, no sea cosa que nos cansemos demasiado. ¡Viva el moskito!
Sólo en 2006, las principales importadoras de motos (Deceleste y Motociclo) facturaron 45 millones de dólares. O sea que han ganado apenas 5 millones más que lo que se destinó en el presupuesto nacional para el famoso Plan de Emergencia. El dato es particularmente curioso porque, si bien hay de los que gastan 2.000 dólares en una Honda, hay también de los que destinan $200 de su sueldo mínimo nacional (de $3.075 ) en una Scooter que usan, por turnos, todos los miembros de la familia, hasta que las cubiertas ya no se pueden inflar. Entonces venden la chatarra por unos pocos pesos para comida. Una motito barata, usada de esa forma, puede ser mejor negocio que vender ropa usada en Tristán Narvaja.
Y no sólo para los pobres. También para los “coditos” (las tres cuartas partes de los uruguayos) la moto representa una buena inversión. El dinero que una persona gasta en transporte colectivo durante dos años, con un promedio de 40 boletos al mes ($600), alcanza para comprar una Street de 110 cc.
Pero no todo va en lo económico. El birrodado ayuda a la vez a estar en forma: ejercita los pulmones al respirar el aire que sopletea de frente, saca músculos en los brazos y, en el mejor de los casos, nos arrima hasta el gimnasio.
Uruguay hace deporte gracias a la moto. Según cifras del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, el parque de motos en este país alcanza las 473.967 unidades. Quién sabe, tal vez, en breve, sustituiremos la tradicional Vuelta Ciclista por la “Vuelta motista”.
A la salida del súper, en las plazas y los estacionamientos céntricos he visto miles de modelos de motos: utilitarias, con canasto, sin canasto, gigantes como las Harley Davidson o antiguas como la motoneta de mi abuelo. Y no necesitan de las estructuras semicilíndricas de hierro que se usan para estacionar las bicis. Cualquier espacio mínimo sobre la vereda, como para apoyar la pata de la moto está bien o, en su defecto, un muro contra el que recostarla. ¡Si hasta le han agregado un pequeño motor a las bicis, para sustituir el pedaleo!, no sea cosa que nos cansemos demasiado. ¡Viva el moskito!
Sólo en 2006, las principales importadoras de motos (Deceleste y Motociclo) facturaron 45 millones de dólares. O sea que han ganado apenas 5 millones más que lo que se destinó en el presupuesto nacional para el famoso Plan de Emergencia. El dato es particularmente curioso porque, si bien hay de los que gastan 2.000 dólares en una Honda, hay también de los que destinan $200 de su sueldo mínimo nacional (de $3.075 ) en una Scooter que usan, por turnos, todos los miembros de la familia, hasta que las cubiertas ya no se pueden inflar. Entonces venden la chatarra por unos pocos pesos para comida. Una motito barata, usada de esa forma, puede ser mejor negocio que vender ropa usada en Tristán Narvaja.
Y no sólo para los pobres. También para los “coditos” (las tres cuartas partes de los uruguayos) la moto representa una buena inversión. El dinero que una persona gasta en transporte colectivo durante dos años, con un promedio de 40 boletos al mes ($600), alcanza para comprar una Street de 110 cc.
Pero no todo va en lo económico. El birrodado ayuda a la vez a estar en forma: ejercita los pulmones al respirar el aire que sopletea de frente, saca músculos en los brazos y, en el mejor de los casos, nos arrima hasta el gimnasio.
Uruguay hace deporte gracias a la moto. Según cifras del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, el parque de motos en este país alcanza las 473.967 unidades. Quién sabe, tal vez, en breve, sustituiremos la tradicional Vuelta Ciclista por la “Vuelta motista”.
3 comentarios:
¡Pelusa! En mi blog propongo que la gente se active -y doy una muy buena propuesta económica- y vos proponés la moto antes que la bici!
Natillosa...es cuestión de prioridades...además a los que no nos gusta el ejercicio nos viene bárbaro...jaja.
Ummm, dónde he leído yo esto. Je, je.
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